
Ser judío implica sentirse miembro de una comunidad o grupo humano histórico concreto, con unas tradicciones y costumbres basadas fundamentalmente en ciertas creencias religiosas. Es la religión, sin duda, el aglutinante más poderoso que ha mantenido unido a un grupo humano, como es el pueblo judío, otorgándole unas señas de identidad que podemos rastrear desde la Edad Antigua hasta el presente.
Así ser judío conlleva aceptar toda esta tradicción religioso-cultural como elemento esencial que determina el comportamiento y la razón de ser de todo un pueblo.
A continuación vamos a pasar a ver cuales son los rasgos diferenciadores del pueblo judío, rasgos que podemos estudiar a través de sus fiestas o de su ciclo vital.