
Según la tradición judía, sobre todo a partir del siglo VIII de nuestra era, se tendió a identificar Sefarad con el extremo occidental del mundo conocido, esto es, con la Península Ibérica. De ahí que durante toda la Edad Media los judíos españoles se llamaran a sí mismos sefardies por habitar estas tierras.
El nombre de Sefarad se menciona en la profecía de Abdías (versículo 20) como uno de los lugares donde habitaban los judíos deportados de Jerusalén. Parece que la alusión bíblica se refiere a la antigua Sardis, ciudad de Asia Menor ; pero como decimos, ya desde el siglo VIII la tradición judía tendió a identificar Sefarad con la Península Ibérica.
El término sefardí se utiliza con frecuencia en oposición al de askenazí, con el que se alude a otro gran tronco étnico-cultural del judaísmo : el franco-germánico-eslavo. Pero si queremos aplicar el término sefardí en su sentido estricto, y no en un sentido general, como todos los judíos que no pertenecen ni étnica ni culturalmente al tronco askenazí, deberíamos restringir su uso sólo para nombrar a los descendientes de hispanojudíos que abandonaron la Península Ibérica tras el edicto de expulsión de 1492, esto es, los hijos de los hispanojudíos en el exilio.
Por lo demás los sefardies comparten con el resto de sus hermanos judíos cultura y tradición, y solamente se diferencian de aquellos por los usos y costumbres propios de la comunidad hebrea descendiente de España , así como por la utilización del castellano medieval como lengua materna. Por todo lo demás tienen en común con el resto de comunidades judías religión y cultura. Religión y cultura que podemos estudiar en la sección El Judaísmo como forma de Vida.