La era judía comienza a contar desde un supuesto año de la creación del mundo, que se calcula sumando las edades de las distintas generaciones mencionadas en la Biblia. Puede calcularse qué año judío corresponde a determinado año cristiano sumándole 3.760, o bien restando la cantidad de 240 al año cristiano y sumándole 4.000 a la cifra obtenida. Así el año 2.000 cristiano será (2.000 - 240) + 4.000= 5.760 judío.
El año judío es solar como el cristiano, pero los meses son lunares : de ahí que cada dos años o tres tenga que añadirse un mes bisiesto para adecuar el cómputo de los meses lunares al año solar.
El año comienza en otoño con el día de Ros Hasaná o comienzo del año, y consta de doce meses de veintinueve o treinta días, cada uno de los cuales empieza con la luna nueva (festividad de ros hodes, o comienzo del mes) los nombres de los meses son :
Tisrí (que coincide con nuestro septiembre/octubre).
Hesván (octubre/noviembre).
Kislev (noviembre/diciembre).
Tebet (diciembre/enero).
Sebat (enero/febrero).
Adar (febrero/marzo).
Nisán (marzo/abril)
Iyar (abril/mayo).
Siván (mayo/junio).
Tamuz (junio/julio).
Ab (julio/agosto).
Elul (agosto/septiembre).
El mes bisiesto, cuando lo hay, se añade después de adar, y se llama ve-adar o adar sení.
La semana judía consta como la cristiana de siete días, pero comienza en nuestro domingo, que los sefardíes llaman alhad, ya que la palabra domingo tiene para ellos connotaciones cristianas, y acaba en el sabat, que es el día consagrado a Dios. Sin embargo hay que tener en cuenta que el nuevo día comienza para los judíos no con el amanecer, sino con la puesta de sol del día anterior ; así el sabat no comienza al amanecer del sábado, sino en el anochecer del viernes.